Pedagogía Waldorf

Soy Maestra Waldorf de alma, corazón y vocación.

Conocí esta pedagogía a los 18 años, cuando junto a un grupo de unos diez adolescentes fuimos invitados a un seminario que duró un mes, todas las mañanas, en la Escuela Waldorf San Miguel Arcángel, en Buenos Aires, Argentina. De aquellos diez, ocho somos hoy maestros Waldorf.

En ese entonces yo estaba completamente entregada a la Danza-Teatro, una de mis pasiones. Más tarde cumplí otro de mis sueños: formar una familia. Con mi compañero de vida, con quien sigo compartiendo el camino, tuvimos tres hijos, y a ellos se sumaron los dos hijos de mi pareja. Fueron años de crianza que disfruté profundamente, y hoy, casi cuarenta años después, me maravilla verlos tan bellos, tan plenos y tan humanos.

Aunque siempre trabajé y seguí formándome, mi centro estuvo puesto en la crianza, y allí pude aplicar la Pedagogía Waldorf en la vida cotidiana.

Con el tiempo llegó mi momento y me adentré en la pedagogía de manera profesional. Fui maestra de infantil durante varios años y, en primaria, tuve el honor de acompañar dos ciclos completos en dos escuelas Waldorf de Madrid, siempre con el arte y las artes manuales como aliados.

Desde hace veinte años soy formadora en Pedagogía Waldorf y, desde 2014, realizo giras por América Latina (Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay), impartiendo seminarios, cursos y talleres.

Hoy asesoro a equipos de maestros y escuelas, y también imparto cursos y formaciones a docentes de otras pedagogías y de la educación pública.

Lo que guía mi tarea es el cuidado de la infancia y la adolescencia: acompañar su desarrollo sano y sembrar en cada ser humano esa semilla profunda que nos conecta con lo más esencial, para aportar a un mundo más humano y más bello.